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La idea básica de
las geometrías cuánticas no es algo de nuestro nuevo milenio, ya
desde la antigüedad existen en distintas culturas el
entendimiento de las proyecciones de energía a partir de una
geometría o de ciertas figuras o símbolos. Es por ejemplo el
clásico ojo de Orus, las pirámides de Egipto, los gliptolitos de
Stonehenge, los centros de energía precolombinos, Babilonia, los
círculos de campo en Inglaterra, las representaciones
geométricas africanas, etc..., que nos muestran la existencia de
fuerza vital en centros energéticos importantes.
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A partir de
ciertas construcciones geométricas se puede comenzar a
labrar un compendio más que interesante de energías de forma
que bien nos pueden ayudar para armonizar diferentes
inconvenientes espirituales de nuestro ser, propios del
hábitat. Para comprender la mecánica de trabajo de estos
cúmulos potenciales de energía viviente, es necesario saber
acerca del concepto que los antiguos poseían sobre las
proyecciones del universo y de la creación de la vida, a
partir de un punto de expansión ubicado en el
espacio-tiempo. Ese punto al igual que una célula comienza a
proyectarse y |
a generar vida, tanto orgánica como
sutil. Hoy en día la física cuántica nos ha demostrado que el
átomo no es el último de los elementos, y que a su vez éste
puede ser dividido en fragmentos indivisibles generando otras
fuentes de materia, más pequeña, en forma incluso de ondas y
partículas.
Todo surge a partir de un número, lo cual crea un orden
matemático. Por ejemplo el número siete es un valor que se
encuentra en muchos componentes de la materia, de los sonidos,
de la luz y hasta de los sentidos: siete notas básicas
musicales, siete elementos, siete chakras, siete colores, las
siete proyecciones de un cuerpo físico, las siete glándulas del
sistema endocrino, etc...
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Los números se
van proyectando y van creando cierto orden. Si fijamos un
punto en el universo podremos ver cómo se han ido formando
las galaxias, los planetas y los cuerpos celestes, todo a
través de una expansión partiendo de una explosión de vida
original. Los seres humanos hoy hemos evolucionado en
parte, gracias a este magnífico concepto de expansión y de
proyección. Todo cambia constantemente y se transforma. Si
ubicamos nuestro cuerpo dentro de una estrella de cinco
puntas, y extendemos cada ángulo de cada punta, veremos
claramente una expansión, porque somos como chispas
divinas de un todo de la creación.
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Lo mismo sucedería cuando
expandimos una figura geométrica y la llevamos al plano de
tetraedro, hexaedro, etc..., encontramos una expansión y una
proyección de vida en el elemento, en tres dimensiones. Los
antiguos arquitectos del "Espíritus Mundis" eran auténticos
alquimistas del diseño cuántico de las construcciones. Hoy por
ejemplo lo comprobamos a través del Feng Shui, que es una de
las tantas milenarias disciplinas que generan expansión de
energía a partir de ciertas geometrías y disposiciones
ambientales de una construcción. También lo vemos en
Geobiología. Si nos animamos a mirar nuestra propia geometría,
podremos percibir perfectamente donde están nuestros centros
básicos de energía casi innatamente. Así entonces, si
realizamos también una introspección y expandimos esa energía
vital hacia fuera, veremos cuan capaces somos de realizar
cosas positivas.
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Con nuestras
manos -otra excepcional geometría cuántica- podemos
expandir energía para la armonización, ayudando a otros
seres, como sucede en el reiki, por ejemplo.
Desde milenios, la simbología viene haciendo historia
entre quienes practicamos una religión, una disciplina
espiritual, o bien, entre quienes mantienen una creencia
determinada en algo. Todo está basado en la geometría
cuántica, porque a través de ciertas figuras geométricas
se proyecta una interacción de fuerza vital importante, ya
sea como cábala, como mantra, como plegaria o como energía
de forma que da forma a nuestra necesidad de expresión.
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Los cristianos tienen por ejemplo
la cruz, los judíos la estrella de seis puntas, la magia se
simboliza habitualmente en la estrella de cinco puntas, el
mundo globalizado está representado por un billete o una
moneda fuerte. Es un medio y cada ser humano se identifica con
cada tipo de geometría diferente. Esta connotación la vemos
cuando elegimos un péndulo para radiestesia, en donde
interviene nuestro gusto de forma, tamaño y color. No a todos
les funciona el mismo tipo de péndulo, porque nuestra
proyección está dada a esa única forma, color, material,
densidad y sensibilidad.
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Quienes practicamos radiónica,
trabajamos para el campo de la armonización del potencial
humano y el agro gracias a las geometrías cuánticas con que se
diseña cada aparato. Las pirámides momifican, no sólo por las
técnicas mismas de momificación, sino porque el potencial de
energía sutil que ellas procesan es impresionantemente
positivo. Ya muchos habrán hecho la experiencia de colocar
carne debajo de ellas -construidas en escala-, y observar el
tiempo de duración de la misma, o bien colocar hojitas de
afeitar y percibir que su filo no decrece, o tal vez "radiar"
objetos que necesitan de buena cantidad de energía positiva.
No por nada las construcciones orientales habitualmente
terminan en punta al igual que ciertos monasterios o grandes
capillas y mausoleos de la Iglesia Católica, sumado desde
luego a su excepcional arquitectura: su orientación cardinal
específica para cada caso. Todo lo que se construye tiene una
causa para originar un efecto, y en ello interviene sin lugar
a dudas la geometría. Vivimos con este concepto desde antes de
venir al mundo, desde el mismo momento de ser partículas en
expansión, porque en la misma genética de cada cuerpo físico y
astral está inserto una porción de esta concepción universal.
Ya desde muy pequeños tenemos la idea de las formas y de las
geometrías de forma, de los colores, de los sabores, de los
elementos.
Muy difícil que un niño en sus primeros años de vida no sepa
colocar el cubo en el casillero correspondiente al cuadrado, o
la rodaja cilíndrica donde el agüero circular, o el triángulo
en su lugar. Ya venimos con ese concepto de la forma, de la
geometría inserto "genéticamente". Sabemos que un vaso es para
tomar líquidos, y que en el cajón de los juguetes se encuentra
lo necesario para nuestro esparcimiento. Tenemos idea de los
espacios aunque siempre nos guste invadir por propia
curiosidad o necesidad aquellos lugares que no nos
corresponde, aunque también sabemos elegir casi innatamente,
donde sentirnos mejor... Tenemos idea del concepto cuántico de
la energía que nos envuelve, aunque la física tradicional no
nos pueda dar la explicación, todavía... Y esa geometría
fascinante es la que nos da la esencia básica de la fuente de
luz y energía vital que necesitamos para subsistir en el
hábitat. Un hábitat que con los años se transformó de
naturaleza existencial a jungla de cemento con su pro y su
contra, pero en donde geométricamente hablando aprendimos a
vivir, a competir y a compartir.
Distraídos caminando por la calle muy pocas veces nos
confundimos con el bosquejo geométrico de un banco donde ir a
cobrar o a depositar dinero con respecto a la panadería, a la
farmacia o a la ferretería, donde se adquieren otros
artículos. Nuestra mente es un múltiple generador de energía
que registra todas esas concepciones de dimensión, forma,
espacio y tiempo. También casi innatamente por ley natural
sabremos la hora aproximada que es a pesar de no llevar
nuestro reloj a cuesta. Justamente nuestra mente, a partir del
intrínseco mundo de las neuronas, que son otro grupo de
células en constante transformación, nos da la posibilidad de
crear todo el cúmulo de proyecciones necesarias para darle
identidad casi propia a todas esas geometrías.
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La radiónica
del nuevo milenio se proyecta y se expande a partir del
concepto cuántico de las energías y sus formas. Esta
proyección se sucede a través de la transmisión
amplificada de los pensamientos positivos de un operador
(psicotrónica) que se fortalecen, potencian y nutren de
diferentes geometrías que suelen crear cierto orden y
armonía en las variantes de fluctuación energética de la
vitalidad de quienes nos consultan, que no siempre es muy
positiva o en creciente.
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En radiónica se estudia muy
profundamente la bio-energía de cada quién, ya que su
constitución, su geometría, varía de una persona a otra, así
como también varían entre seres animados e "inanimados". Por
ello cada aparato de radiónica que se diseña y construye para
un operador, son bastante diferentes entre sí. Se habla de
equipos personales, individuales, y esto asegura el buen
funcionamiento del mismo, basados en todo lo que hablamos
anteriormente.
Cada "chaman" u hombre de la tierra, tiene su propio argumento
y principio, sus propios talismanes, brebajes, símbolos,
cánticos, pinturas, cacharros, colgajos, y todo ello funciona
de maravilla cuando ese chaman ha sabido encontrar y aplicar
la geometría cuántica para el caso. Todo requiere de tiempo,
paciencia y perseverancia. Muchas personas buscan soluciones
"mágicas" y rápidas a determinados problemas, de los cuales
muchos son karmáticos, y entonces pasan los años, se las
recorren todas, y el problema subsiste, a veces, empeora. Hay
muchas cosas de este hábitat que suceden y no tienen
explicación lógica. No nos conformamos con que simplemente las
cosas pasen, ya que nuestro interés por el bienestar personal
es muy grande, y luchamos hasta intentar conseguir el
cometido. Eso es bueno, es una gran señal de expansión y de
crecimiento, aunque a veces se confunde la intención con
valores duales de nuestra conciencia.
No es nada fácil encontrar el equilibrio, la paz interior y la
armonía. Estamos rodeados de campos electromagnéticos, algunos
muy negativos, recibimos mucha radiación cósmica, también
malas ondas de los campos meta-psíquicos de otras personas. Es
mucho contra lo que hay que lidiar. Pero cuando creamos
nuestra propia geometría de protección, casi no necesitamos
defendernos, porque la mente genera lo necesario para poder
extender como si una campana, nuestros halos de energía
positiva por todo el cuerpo, hasta llegar inclusive a nuestros
seres queridos o amigos.
También somos generadores de energía sutil, capaces de
transmitir muchas cosas positivas a los demás. Todo ello lo
logramos a partir del conocimiento de nuestro interior, de
nuestro logro personal como creadores de una imponente fuente
de luz que se va expandiendo y va dejando en el camino
secuelas positivas, pequeñas y diminutas chispas de amor. En
ese recuerdo positivo tan maravilloso de aquellos momentos
felices que hubiéramos pasado y que, nos llenan de paz,
ternura y sensaciones estimulantes, encontramos también
geometrías cuánticas que se manifiestan en el tiempo-espacio a
un ritmo fascinante, que tal vez no se vuelvan a repetir, pero
que estarán siempre presentes en nuestro pensamiento y entorno
para tomarlos como muy nuestros y expandirlos junto a nuestros
proyectos e ilusiones de vida que, día a día cambian y, cuando
se hacen con ese amor tan particular generan más y mas
momentos de dicha y felicidad. |
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Profesor Daniel Oliveira - Villa Adelina -
Buenos Aires - Argentina
e-mail :
radionicka@yahoo.com.ar -
radionic-sys@hotmail.com
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